Mainor: vine al pueblo a buscar mi casita, a ver desde ella la presa y la las montañas despuntando hacia el sol, vine para beber un pulque o despertar con aguamiel en la boca, vine a sentarme a la orilla de jaguey a escuchar el creor de las ranas por la tarde, vine a buscar mis caballos de infancia, a volver a sembrar el huerto, a cuidar las gallinas, vine Mainor y no hallé nada, la casa se ha deshecho, las tejas se han caído y llegan los cacomixtles por las noche a hacer su fiesta, dicen que el nahual juega en las noches a la puerta y que no entra ni un alma en la noceh por las tierras, dicen que puedo sembrar maíz el año que entra, que la tierra ha descansado, que la casa puede volver a nacer, que no debo sentarme a llorar porque los establos están vacíos y no hay un perro que ladre cuando llego. Hay Mainor, es ustede ya tan lejano que sólo me reconforta que en algún sitio, encontraré adove para la casa, teja pa los techos, rosas par el jardín y una sonrisa de naranja.
Mainor escriba pronto, asi un día de estos nos encontramos en San José o en la Habana, al fin y al cabo ya estamos otra vez más cerca, por cierto Mainor, como extraño las calles con sus baozi, la cara de los chinos, el té de Xiangtan y a mi amiga Meimei, es una lástima Mainor, que no los haya podido conocer.
Le mando como siempre un gran cariño y recuerde meter las zanahorias al refrigerdor y comérselas a tiempo, no vaya a ser que San Miguel le haga bromas como se las hizo a Eunice y ahora sí que me voy a asustar muchote.
Besos pues.
Isolda de los blancas sueños
Zumpango
viernes, octubre 12, 2007
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