Mainor: hace algunos meses que he llegado a México, tengo nostalgia de la nieve y mi corazón es más feliz cerca de mi familia. He pensado en la distancia que nos aleja como una oprtunidad de ser pinos y ángeles, pinos azules con aroma invierno y ángeles que deambulan en la sombra de las palabras para encontrar en ellas el aliento y ser voces. Mis alumnos, Mainor, me demuestran siempre el cariño que les dí, no sé como sucede esto pero cada día mis ojos brillan con el sol de sus palabras de aliento y alegría. Por mi Tlaxcala he reencontrado a viejos amigos y mis ojos parecen mariposas posándose en muchos ojos que parecen regresarme a la infancia, he sido muy querida, he dado a oros y recibo de ellos su amisad, entonces vivo en el poema que he ido haciendo de mi vida, pero cuando veo más allá, veo aún la pobreza de mi país y las desiguladades y quisiera hacer algo para salvarnos de una inercia que no entiendo, en oriente, en China sin temor de nombrarla, lo más importante es el trabajo y a gente se entrega ael como a un amante, por ello cuando me platican que abundan los donjuanes, las pláticas de café y hasta las fiestas no lo entiendo. Me ponen furiosa esas cosas, me enfadan al saberlastan reales en mi tierra, entonces me escondo en mi buhardilla y me pongo a leer y releer sobre un mono que busca las escrituras sagradas de Buda y me siento princesa que es salvada de los monstruos y regresada a un príncepe lejano. El otro día vi a un hombre Mainor, que parecía ser un príncipe esperando, estaba junto a un caballo vestido de charro y saludaba. Soñé con él. Al despertar estaba tan alegre que ahora lo busco entre caballerizas y ranchos, volveré a montar para ver si lo encuentro en la llanura.
Mainor, extraño sus respuestas, escriba pronto.
Desde la orilla del Zahuapan que evapora sus aguas.
Isolda
Invierno del 2007
P.D. Feliz Navida Mainor y extiende mis abrazos a los amigos de San José y Cartago, a tus seres queridos y a tus palabras siempre en busca de nombrar.