miércoles, noviembre 08, 2006

(Jueves 10 de mayo)

Mainor, hace un mes que no le escribo, recibí su correspondencia sólo para hacer el gran coraje de los últimos tiempos, pero ¿cómo se atrevió usted a dejarme plantada? ¿Cómo es posible que después de los días maravillosos que pasamos juntos no se haya usted dignado venir a verme?. Me tiene indignada su indiferencia ante las emociones que surgen en las calles de San José. ¿Acaso el invierno y la lluvia que recorre las plazas y los cerros han deslavado en usted esos recuerdos de la noche del beso y la cantina? Mainor, me acorralan las dudas. No me deje en esta incertidumbre.

Ciudad de México

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