Mainor, lo escuché al teléfono el sábado, reíamos como adolescentes, tartamudeábamos y no dijimos nada, o quizá mucho. Me está volviendo loca la distancia, quisiera salir del trabajo y encontrarlo en la calle, tomarme unas cervezas a su lado, besarlo como ese primer día, con el temor de que la noche me hiciera suya sin darme cuenta, Mainor, todas las noches de esta tierra son nuestras, sólo nos falta compartirlas, lo extraño, sabe, y me da risa ¿por qué sentirme acompañada es pensar en usted? Si los momentos que estuvimos juntos fueron pocos, cómo me hacia reír, Mainor, y la sonrisa no termina de quitárseme del rostro y tengo miedo de no verlo. Podría usted hacerme el favor de venir pronto para hablar de nosotros. Hay tantas cosas que decirnos.
Ciudad de México

No hay comentarios.:
Publicar un comentario