miércoles, noviembre 08, 2006

(Martes 30 de marzo)

He tenido ganas de llorar, Mainor, y no sé qué es lo que me lo impide, ayer, por ejemplo, un amigo poeta estuvo a punto de desplomarse, literalmente sintió sobre su cuerpo todo el dolor que puede causar a un ser sensible la burocracia cultural, se veía caer en el abismo de la incertidumbre, de no poder moverse hacia ninguna parte, de ahogarse con la saliva de varios nudos amontonados en la garganta y mientras él hablaba, mi piel se encendía y surgía en mí el escalofrío y la debilidad de saberme traicionada por el silencio de la tarde, de la gente, y la indiferencia del mundo hacia estas cosas. De verdad me entró un abismo que recorrió mis entrañas, de verdad que no pude hacer nada y quería decir algo agradable, y el silencio, y una lágrima de ayer contenida, tengo que escribir, Mainor, hace ya mucho que no escribo.
Ciudad de México

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