Mainor, a veces te hacen daño las sombras y te conviertes en estatua, eres la piedra a quien todos ven y en la que nadie se detiene un instante, y ves parar el tiempo y la gente que antes se arremolinaba en torno a ti desaparece. Camina a tu lado y no te mira.
Mainor, traigo un rencor exacerbado en la columna, una dolencia en la mirada y no sé como desprenderlo de mí, quisiera desasirme de esa tortura, que nada mitigara la paz y sin embargo, la ira se hincha y se revuelca, me consume y no veo el motivo y enceguezco. Ayer mismo, cuando hablaba con Marcia, el viento se cruzó y no pude evitarlo.
Mainor, traigo un rencor exacerbado en la columna, una dolencia en la mirada y no sé como desprenderlo de mí, quisiera desasirme de esa tortura, que nada mitigara la paz y sin embargo, la ira se hincha y se revuelca, me consume y no veo el motivo y enceguezco. Ayer mismo, cuando hablaba con Marcia, el viento se cruzó y no pude evitarlo.
Ciudad de México

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